
Por: José Velásquez
Sócrates, uno de los pensadores más famosos de la historia humana, la gente lo llama el padre de la filosofía, recordado como el hombre que hacía preguntas incómodas y obligaba a todos a pensar más profundamente.
Pero aquí está la parte impactante, Sócrates odiaba la democracia, pensaba que en realidad era una de las formas más rápidas en que una sociedad puede destruirse a sí misma. Entonces, ¿por qué la odiaba? ¿Especialmente cuando Atenas era la cuna de la democracia?
Para entender esto, hay que regresar a la Atenas antigua, el lugar del nacimiento de la democracia en donde los ciudadanos votaban directamente. Grandes multitudes se reunían y tomaban decisiones importantes sobre guerra, leyes y liderazgo, en el papel parecía libertad, parecía el sistema más justo posible, pero Sócrates la observó y vio una debilidad fatal.
Él creía que la democracia les da el mismo poder a personas informadas y también a personas completamente ignorantes, creía que una sociedad no puede sobrevivir si las decisiones las toman personas que no entienden lo que están decidiendo. Sócrates explicó esto con un ejemplo simple; si estuvieras enfermo, ¿votarías por tu médico? ¿Le pedirías a una multitud que eligiera quien realiza tu cirugía? ¡Claro que no! Elegirías al médico más capacitado que pudieras encontrar, porque sabes que tu vida depende de la experiencia.
Entonces Sócrates hizo una pregunta a aterradora:
¿Si confiamos en expertos para la medicina? ¿Por qué no confiamos en expertos para la política? ¿Por qué dejamos que una multitud elija quién dirige todo un país, incluso si la mayoría no entiende nada de economía, guerra, leyes o liderazgo? Para Sócrates eso no era sabiduría, eso era apostar, él creía que la democracia convierte el liderazgo en un concurso de popularidad, la persona que gana no siempre es la más inteligente ni siempre la más calificada, sino la que sabe entretener a la gente la que puede manipular emociones, la que le dice a la multitud lo que quiere oír. Así que, Sócrates básicamente creía que la democracia premiaba al mejor vendedor, no al mejor líder.
También creía que la democracia tiene otra debilidad:
Pensaba que naturalmente crea división y caos, diferentes grupos exigen cosas distintas, la gente pelea por el poder, la sociedad se vuelve ruidosa e inestable. Con el tiempo, los ciudadanos se cansan del conflicto constante, y cuando la gente se cansa, deja de querer libertad, empieza a querer estabilidad, empieza a querer que alguien tome el control y arregle todo. Aquí es donde Sócrates creía que terminaría la democracia.
Creía que la democracia a menudo conduce a la tiranía, pensaba que cuando una sociedad se vuelve caótica, eventualmente surge un hombre fuerte. Ese hombre fuerte promete orden, promete seguridad, promete castigar a los enemigos, promete hacer que el país vuelva a ser grande. Y poco a poco, las mismas personas que antes celebraban la democracia empiezan a apoyar la dictadura.
Sócrates no dijo esto como teoría, él lo vio suceder durante su propia vida.
Y la parte más trágica es que el propio Sócrates se convirtió en víctima de la democracia, fue juzgado por un jurado de ciudadanos comunes, no eran filósofos, no eran jueces entrenados, no eran expertos, eran simplemente una multitud, y esa multitud votó para ejecutarlo.
Así que al final, la democracia demostró el punto de Sócrates de la forma más brutal posible…
Acusado de impiedad (no creer en los dioses de la ciudad) y corromper a los jóvenes con sus enseñanzas filosóficas, y a pesar de defenderse magistralmente, fue declarado culpable por un estrecho margen. Sócrates se negó a pedir clemencia, lo que llevó a la sentencia de muerte. Prefirió la muerte antes que traicionar sus principios filosóficos o vivir en el exilio, aceptando la sentencia de su ciudad.
Sócrates no odiaba la libertad, odiaba la idea de que la verdad pueda decidirse por voto mayoritario, creía que el liderazgo no es algo que eliges como a un cantante en un concurso de talento, creía que si una sociedad le da poder a la ignorancia, la ignorancia eventualmente destruirá esa sociedad.
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