Por: José Velásquez
El pasado 13 de abril de 2026, la Dirección Nacional del Partido Alianza Verde aprobó con 31 votos a favor (uno en contra y una abstención) el inicio del proceso de escisión solicitado por el senador Jonathan Ferney Pulido Hernández, conocido como Jota Pe Hernández. Esta decisión marca el fin de una convivencia que venía deteriorándose y abre la puerta a la creación de una nueva colectividad política. Hernández, uno de los congresistas más votados del partido, saldrá formalmente de la Alianza Verde sin perder su curul en el Senado.
Causas de la división
La escisión no fue sorpresiva: responde a diferencias ideológicas y políticas profundas que se agudizaron tras las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026 y en el marco de la contienda presidencial.
El ala liderada por Hernández se identifica con una postura crítica y opositora al gobierno de Gustavo Petro.
Un sector mayoritario del partido (cercano al petrismo) impulsó un acercamiento a la campaña de Iván Cepeda, mediante la conformación de una comisión para un acuerdo programático con la “Alianza por la Vida”.
Hernández ha rechazado este giro y prefiere respaldar candidaturas de oposición, como la de la senadora Paloma Valencia. El partido, por su parte, cerró la puerta a alianzas con figuras como Sergio Fajardo o Claudia López.
Dirigentes como el representante y senador electo Duvalier Sánchez impulsaron la salida argumentando que la convivencia se volvió “insostenible” y que era necesario permitir que sectores con banderas distintas abandonaran el partido sin afectar su personería jurídica, buscando mayor coherencia programática y claridad para los electores. Hernández ha resumido su salida con gratitud: “Me voy completamente agradecido” y ha enfatizado que seguirá ejerciendo como senador mientras construye un nuevo proyecto.
La escisión es fundamentalmente personal e impulsada por Hernández, aunque cuenta con respaldo interno. No se ha reportado una salida masiva de congresistas o militantes junto a él.
Sector de Jota Pe: El propio senador y su círculo cercano, con simpatías visibles hacia posiciones opositoras (como su cercanía política con Paloma Valencia).
Dentro del Verde, figuras como Duvalier Sánchez promovieron activamente la propuesta de escisión para ordenar la casa. El resto del partido queda en manos del sector que impulsa el acuerdo con Cepeda: Carlos Amaya (gobernador de Boyacá), Ariel Ávila, la nueva copresidenta Carolina Espitia y otros como Jaime Raúl Salamanca.
En resumen, se trata de una fractura que separa a un congresista con alto perfil personal de la línea mayoritaria del partido.
Representación actual
Hernández mantiene intacta su curul en el Senado para el periodo 2026-2030. Fue el candidato más votado de la Alianza Verde en las legislativas de marzo, con más de 160.000 sufragios. Esta votación personal fuerte es clave: la escisión le permite llevarse su representación sin que el partido pierda el escaño de inmediato ni él pierda su voz en el Congreso.
El potencial electoral de Hernández es alto y personalista. Su votación en 2026 lo consolidó como una de las figuras más visibles del Verde y le da una base sólida para una nueva plataforma.
Como crítico abierto del gobierno Petro y con libertad para moverse en el espectro de oposición, puede atraer a votantes desencantados con el giro del partido hacia el apoyo a Cepeda. Su apuesta por respaldar candidaturas alternativas (como la de Paloma Valencia) le permite posicionarse como una figura relevante en el debate presidencial de 2026 y en el próximo periodo legislativo.
El desafío será transformar esa popularidad individual en una estructura colectiva viable. Si logra consolidar un nuevo partido, podría captar sectores de centro, independientes y opositores que buscan alternativas frescas y coherentes.
La nueva colectividad de Jota Pe Hernández: El expediente ya está en manos del Consejo Nacional Electoral (CNE), que decidirá si avala la creación de un nuevo partido. Hernández ha confirmado que avanzará en esta dirección y que su proyecto será “diferente” al de la Alianza Verde, con mayor libertad de acción. Todo indica que buscará construir una plataforma propia (incluso se menciona en algunos círculos el nombre “Movimiento Colombia”), manteniendo su rol activo en el Senado y en la campaña presidencial.
La salida de Hernández profundiza la fractura interna, pero también le permite al partido reorganizarse con mayor consistencia ideológica. Al alinearse (condicionado a un acuerdo programático) con la campaña de Iván Cepeda, la colectividad busca claridad: pasar de un partido amplio y diverso a uno más definido en su apoyo al sector petrista/centro-izquierda. Pierde una de sus figuras más votadas y mediáticas, y se alinea en el espectro de extrema izquierda, sector liderado por el sector de Carlos Amaya y Ariel Ávila.
En conclusión, esta escisión refleja la reconfiguración del mapa político colombiano de cara a las presidenciales de 2026. Jota Pe Hernández apuesta por un camino independiente con su propio partido, mientras la Alianza Verde busca recomponerse alrededor de un proyecto más definido. El CNE tiene la última palabra sobre la nueva colectividad, pero el “divorcio” ya es un hecho político.


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