
Por: José Velásquez
La reciente adhesión de un sector mayoritario de las bases y parlamentarios liberales a la campaña presidencial de Iván Cepeda (en abierto desacato a la línea oficial de César Gaviria que respalda a Paloma Valencia) no es un hecho coyuntural. Representa la culminación de una crisis de identidad ideológica que la colectividad roja ha postergado por décadas. Este cisma altera el mapa de coaliciones y expone el desgaste del pragmatismo político frente a las demandas de coherencia doctrinal de su militancia.
La desconexión entre el bolígrafo y el territorio
El quiebre evidencia que las directrices de la Dirección Nacional Liberal ya no tienen la capacidad de endosar votos de manera automática.
- Pérdida de control vertical: La jefatura única de César Gaviria opera bajo una lógica de aparato institucional que choca con la realidad de los comités locales en Valle del Cauca, Quindío y Atlántico.
- Autonomía regional: Los liderazgos territoriales priorizan sus alianzas locales y la supervivencia de sus estructuras antes que la disciplina de partido dictada desde Bogotá.
- El factor parlamentario: Bloques progresistas en el Congreso, como el sector denominado "Las sin piedad", priorizan la viabilidad de la agenda legislativa social mediante el Frente Amplio de Cepeda.
El choque doctrinal: ¿Pragmatismo o Internacional Socialista?
El debate de fondo trasciende la disputa por avales; se trata de una pelea por la narrativa histórica del partido.
- La justificación rebelde: Los sectores alineados con Cepeda apelan a los estatutos que definen al liberalismo como una fuerza de centro-izquierda perteneciente a la Internacional Socialista. Para este grupo, la alianza institucional con Paloma Valencia constituye una contradicción ideológica insalvable.
- La respuesta institucional: El gavirismo recurre a la ortodoxia jurídica, amenazando con sanciones por doble militancia y violación al régimen de bancadas. Este enfoque técnico intenta frenar una fuga política que ya es una realidad en las regiones.
Reconfiguración del escenario presidencial
Este escenario plantea costos y beneficios asimétricos para las tres fuerzas en disputa:
- Iván Cepeda: Consigue romper el aislamiento de la izquierda tradicional. Suma una maquinaria experimentada y dota a su campaña de un relato de convergencia democrática y reconciliación nacional.
- Paloma Valencia: Recibe un apoyo institucional debilitado. Aunque cuenta con el respaldo de la estructura formal del partido, pierde la base popular liberal necesaria para disputar el centro político.
- Partido Liberal: Queda reducido a una sigla en disputa, perdiendo su histórica condición de "fuerza bisagra" de la política colombiana al atomizarse sus facciones en proyectos presidenciales contrapuestos.

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