Por: José Velásquez Hace tiempo el centro político se presentaba como la solución madura, sensata y civilizada para las democracias latinoamericanas. Se le veía como el árbitro virtuoso capaz de conciliar la eficiencia del libre mercado con la justicia social, sin caer en los abismos del autoritarismo de izquierda ni en el exclusivismo de la derecha. Sin embargo, en los últimos años, este espacio ha sufrido un doloroso y acelerado proceso de declive en toda la región. Al intentar situarse como el "justo medio" en una época caracterizada por la indignación y la urgencia, el centro terminó desdibujado, carente de pasión y sin capacidad de convocatoria real ante unas mayorías que exigen respuestas contundentes, inmediatas y radicales. Este declive de la moderación no se debe a la falta de propuestas técnicas viables ni a la escasez de intelectuales en sus filas; responde a deficiencias estructurales en su propia naturaleza, en su incapacidad para entender la psicología de la...
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