Por: José Velásquez
Nuevamente el partido Liberal llega fracturado en apoyos a los principales candidatos en la carrera presidencial colombiana, el sector de Gaviria apoya a Paloma Valencia mientras el ala rebelde adhiere a Iván Cepeda.
Este nuevo capítulo hacia la presidencia, ha provocado una división estructural irreversible dentro del Partido Liberal. La colectividad se encuentra formalmente fragmentada en dos grandes bloques de cara a las elecciones del 31 de mayo: una facción institucional volcada hacia la centroderecha y un ala disidente alineada con el progresismo de izquierda.
El ala institucional de Gaviria: Apoyo mayoritario a Paloma Valencia
Bajo las directrices del expresidente César Gaviria, la bancada oficial del Partido Liberal formalizó un acuerdo programático con el Centro Democrático. Esta postura compromete la disciplina institucional y los estatutos del partido para respaldar a Paloma Valencia y su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo.
Esta decisión se tomó por una votación mayoritaria en el seno del Congreso de la República. Involucra formalmente el despliegue del aparato político de la mayor parte de los senadores y representantes a la Cámara de la colectividad.
El gavirismo cuenta con el respaldo de los barones electorales tradicionales del partido, lo que asegura tracción logística y maquinaria pesada en departamentos clave de la Costa Caribe (con redes como la de la casa Pulgar en el Atlántico), el Eje Cafetero, Antioquia y los Santanderes.
El eje central de esta alianza es programático y normativo. Ambos sectores firmaron un compromiso explícito para no promover ni respaldar una Asamblea Nacional Constituyente, blindando de manera conjunta la Constitución de 1991. Bajo la premisa de un "Centro con Orden", la campaña de Valencia integra las banderas históricas de justicia social del liberalismo con la visión técnica de Oviedo. El objetivo es presentar un proyecto que garantice seguridad jurídica, libertades individuales y estabilidad económica para el país.
La rebelión liberal: El ala progresista con Iván Cepeda
En contraposición, un nutrido sector de la militancia se declaró en abierta desobediencia civil y política contra el expresidente Gaviria. En un evento masivo realizado en el Salón Rojo del Hotel Tequendama de Bogotá, este grupo oficializó su adhesión a la campaña de Iván Cepeda (Pacto Histórico), argumentando que la alianza oficialista con la derecha "traiciona las banderas sociales históricas del liberalismo".
El movimiento disidente está fuertemente articulado por el exministro del Interior Juan Fernando Cristo, la representante Olga Beatriz González y exsenadores de peso histórico como Mauricio Jaramillo, Luis Fernando Duque y Guillermo García Realpe.
La facción rebelde agrupa a legisladores, diputados, concejales y cuadros de directorios territoriales con un impacto significativo en las siguientes zonas del país:
Tolima: Es el epicentro de la disidencia. Liderado por los diputados Carlos Reyes y Julio Morato, junto al presidente del Concejo de Ibagué, Javier Mora, el liberalismo tolimense se movilizó en masa hacia la izquierda.
Valle del Cauca y Suroccidente: Consolidaron la llamada Alianza por la Vida en Cali para canalizar los votos de opinión y de las bases populares del departamento hacia Cepeda.
Directorios del norte y la periferia: La rebelión sumó respaldos y firmas de las juntas directivas liberales en los departamentos de Arauca, Putumayo, Magdalena, Sucre, Cesar, Casanare y un sector específico en el Atlántico encabezado por liderazgos como el de la casa Barraza.
El impacto en el tablero digital y electoral
Esta grieta interna despoja al Partido Liberal de su tradicional comportamiento de bloque monolítico. Mientras que Paloma Valencia busca capitalizar las estructuras organizadas y los votos preferenciales en las zonas rurales y capitales del centroderecha, Iván Cepeda fragmenta el fortín rojo absorbiendo el voto de opinión, las juventudes liberales y las maquinarias disidentes del Tolima y el pacífico colombiano.



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