
Por: José Velásquez
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclamó oficialmente a Keiko Fujimori como presidenta electa del Perú para el periodo 2026-2031. Con este veredicto, tras cuatro intentos electorales, se convierte en la primera mujer elegida por voto popular para dirigir los destinos de la nación. Su fórmula presidencial la completan Luis Galarreta (primer vicepresidente) y Miguel Torres (segundo vicepresidente). La entrega de credenciales se realizará el 15 de julio y la asunción de mando el 28 de julio.
El resultado del escrutinio final (ONPE 100%) evidencia una nación profundamente fracturada y un margen extremadamente estrecho:
- Keiko Fujimori (Fuerza Popular): 50.135% de los votos válidos (9,223,396 sufragios).
- Roberto Sánchez (Juntos por el Perú): 49.865% de los votos válidos (9,173,755 sufragios).
La brecha electoral: fue de 49,641 votos de diferencia, siendo el voto en el extranjero (donde Fujimori superó el 60%) e importantes centros urbanos inclinaron la balanza de manera definitiva frente al respaldo del sector izquierdista en el "Perú profundo".
El principal reto de Fujimori será revertir la histórica inestabilidad que ha llevado al Perú a tener nueve presidentes en una década. Fuerza popular posee 22 escaños de 60 en el Senado lo que bloquea un juicio político exprés. A nivel regional solo tiene 9 de 25 gobernaciones, que obligará a pactar con otros líderes y partidos en aras de garantizar gobernabilidad y estabilidad política a largo plazo.
Para implementar su agenda legislativa y sus promesas urgentes de combate frontal contra la criminalidad, el sicariato y la extorsión, el fujimorismo deberá tejer alianzas con bancadas de centro y de derecha moderada. Aunque tiene la minoría más grande en el Parlamento, carece de mayoría absoluta por sí misma.
El triunfo de Fujimori redibuja de forma radical el tablero geopolítico en América Latina, su victoria consolida el giro hacia la centroderecha en la región, sumándose a mandatarios como Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador) y Abelardo de la Espriella (Colombia) quienes ya han manifestado su respaldo oficial.
Se prevé un fortalecimiento inmediato de los lazos políticos y comerciales con la administración de Donald Trump en Estados Unidos, y una relación de estrecha cooperación fronteriza y de seguridad con el gobierno de José Antonio Kast en Chile.
La llegada de Fujimori (junto con otros liderazgos de derecha en la región) es percibida por los sectores conservadores como un "escudo" contundente contra el avance de las visiones socialistas y los regímenes autoritarios de izquierda en el continente. El eje de su política exterior estará firmemente anclado en la lucha hemisférica contra el crimen organizado transnacional, la contención migratoria y la aceleración de tratados de libre comercio, será un componente importante para la iniciativa del "Escudo de las Américas", una alianza impulsada por Donald Trump para el fortalecimiento del combate a grupos terroristas y narcotraficantes de la región.

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