Megabloque de la derecha: Salvación Nacional, Defensores de la Patria y Creemos sellan alianza rumbo a 2027
Por: José Velásquez
El tablero político colombiano de cara a las elecciones regionales de octubre de 2027 ha comenzado a reconfigurarse de manera anticipada y drástica. En un movimiento estratégico que busca consolidar el poder territorial de las vertientes conservadoras y de derecha, los partidos Salvación Nacional y Defensores de la Patria (con la inminente adhesión de Creemos) han iniciado formalmente el proceso para fusionar sus personerías jurídicas.
La viabilidad de esta coalición se fundamenta en la complementariedad de sus activos políticos, combinando el respaldo de masas con liderazgos regionales de peso:
- El efecto presidencial: Defensores de la Patria capitaliza directamente el caudal electoral del actual presidente, Abelardo de la Espriella, quien movilizó casi 13 millones de votos en la pasada contienda nacional.
- Maquinaria de avales: Según estimaciones del senador de Salvación Nacional, Enrique Gómez, la nueva estructura proyecta otorgar entre 12.000 y 14.000 avales unificados para alcaldías, gobernaciones, concejos y asambleas.
- Anclajes regionales clave: La alianza suma el fortín político de Creemos en Antioquia (liderado por Federico Gutiérrez), los apoyos de la Casa Char en la Costa Atlántica y el respaldo de gremios empresariales.
La conformación de este bloque responde a dos lógicas tácticas muy claras:
- Evitar la dispersión del voto: Al presentar listas y candidaturas únicas en las principales capitales, se minimiza el riesgo de fragmentación frente a bloques de izquierda como el Pacto Histórico.
- Competencia directa con el Centro Democrático: El nacimiento del "partido del presidente" tensiona la hegemonía histórica del uribismo dentro de la derecha colombiana. Aunque se prevén alianzas regionales puntuales para frenar al petrismo, ambos sectores disputarán el liderazgo ideológico y la vocería de la oposición.
A pesar de su robustez numérica, el proyecto navega en aguas legales turbulentas:
- El filtro del CNE: La fusión de personerías debe recibir luz verde del Consejo Nacional Electoral (CNE), donde las mayorías políticas de origen tradicional jugarán un rol determinante en los tiempos y la aprobación del trámite.
- Amenaza de nulidad: La personería de Defensores de la Patria (otorgada bajo figuras de analogía jurídica) ya enfrenta demandas ante el Consejo de Estado. Si el alto tribunal tumba la personería antes de consolidarse la fusión, el andamiaje de la gran coalición podría debilitarse seriamente.
Impacto sobre el Centro Democrático
El surgimiento del megabloque de derecha articulado por Salvación Nacional, Defensores de la Patria y Creemos impacta de forma directa la arquitectura y estrategia del Centro Democrático, el partido tradicionalmente dominante en este espectro ideológico en Colombia, cuyas amenaza directa se enmarca en:
Amenaza de desplazamiento y disputa de la hegemonía: Para el Centro Democrático, la consolidación del partido del presidente Abelardo de la Espriella representa una competencia inédita por el liderazgo de la derecha. Este nuevo bloque busca posicionarse en una línea de derecha más radical o "ultraderecha", lo que podría empujar al uribismo a redefinir su identidad para presentarse como una opción más moderada o institucional.
Riesgo de fuga de militancia y transfuguismo: La creación de una estructura respaldada por el gobierno genera una emulación interna inmediata. Existe una preocupación latente ante la posibilidad de deserciones o migración de bases electorales, líderes locales y cuadros políticos desde el uribismo hacia el nuevo bloque. Este riesgo se incrementaría si se viabilizan reformas normativas relacionadas con el transfuguismo antes de las elecciones de octubre de 2027.
Aceleración del calendario de avales uribistas: Frente a la agresiva proyección de avales unificados de la alianza (que planea otorgar entre 12.000 y 14.000 credenciales), el Centro Democrático se ha visto obligado a blindar sus estructuras locales de forma anticipada. Senadores como Juan Espinal confirmaron que el partido definirá sus candidatos oficiales para gobernaciones y alcaldías antes del 31 de diciembre de 2026, una movida diseñada para evitar la dispersión de sus liderazgos territoriales antes de que arranque el calendario formal de la Registraduría.
Coexistencia obligada y pragmatismo regional: Pese a que el uribismo fue explícitamente excluido de las conversaciones iniciales de la fusión, ambas fuerzas se reconocen como aliadas dentro de la agenda de gobierno nacional. Senadoras del Centro Democrático como María Clara Posada han manifestado públicamente que el partido "no está para pelear con nadie" y celebra el robustecimiento de la derecha.
Bajo la máxima orientada por Álvaro Uribe de mantener la disciplina pero priorizar la derrota de la izquierda, el impacto real no se traducirá en una fractura total, sino en una negociación pragmática región por región. En zonas de altísima competencia frente al Pacto Histórico, el Centro Democrático y la nueva coalición se verán forzados a pactar caballes o encuestas conjuntas para salvaguardar capitales estratégicas, emulando las alianzas exitosas que ya sostuvieron en el pasado reciente en territorios como Antioquia.
La fusión de Salvación Nacional, Defensores de la Patria y Creemos constituye el movimiento de ingeniería política más ambicioso de la derecha en los últimos años. De superar con éxito los filtros legales, esta alianza se proyecta como la fuerza dominante de la centroderecha para 2027, capaz de unificar el voto antipetrista y consolidar un contrapeso regional definitivo para el Gobierno nacional. El éxito de la coalición dependerá de su capacidad para equilibrar los liderazgos personalistas internos y de la solidez de sus personerías frente a los tribunales.




Comentarios
Publicar un comentario